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9.26.2014

El viaje a Milán II

El domingo salí a caminar muy temprano por Milán ¡es maravilloso! 
A primera hora había que visitar “La última cena” de Leonardo Da Vinci en Santa Maria della Croce, para tener tiempo de recorrer parte del Castello Sforzesco, un lugar único que tiene arte desde el siglo IV hasta nuestros días; pude visitar las galerías de arte paleocristiano que tanto me gustan, ví algo de escultura medieval y del Renacimiento.

El castillo también alberga al Museo de Artes Decorativas, al Museo del Mueble, la Colección de Grabados, el Archivo Fotográfico y la Sala delle Asse decorada por Leonardo da Vinci.


Finalmente una pieza obligada del recorrido: La piedad Rondanini (Inconclusa) de Miguel Angel.



El lunes en la mañana fue dedicado a la Pinacoteca Ambrosiana, en donde lo que más me interesaba ver era la obra de Michelangelo Merisi da Caravaggio, ya que lo había estado estudiando con detenimiento en libros, y ver la obra original fue una epifanía.
En la pinacoteca también se encuentran bocetos de Rafael Sanzio, y por designio divino en la misma galería hospedaba el Códice Atlántico de Leonardo da Vinci. 

Canestra di frutta, Caravaggio
Como siempre faltó tiempo para ver todo lo que uno quisiera y en esos días en Milán no puede ver una de mis obras favoritas. 

El Cuarto Estado de Giuseppe Pelliza de Volpedo.  


El viaje a Milán

En Milán no solo había que volver a estar en el maravilloso Duomo y visitar su magestuoso interior, además había que recorrer la plaza, visitar el museo del Novecento, Palazzo Reale que ofrecia dos alternativas: una exposición de Gustave Klimt, de quien ya había visto obra años atrás en Viena, o la exposición de Wassily Kandinsky, que nunca había visto antes; sin embargo visité la de Klimt.  

Una maravillosa retrospectiva “A los origenes de un Mito” que mostraba desde sus primeras obras académicas, hasta “El friso de Beethoven”. 

Al salir de ahí fui a recorrer la galería Vittorio Emanuele, cruzarla para encontrar en el extremo opuesto a la plaza del Duomo, el monumento erigido en honor a Leonardo Da Vinci, en donde se debe hacer una reverencia. Después, cruzar la vía Tommaso Marino para llegar al Teatro de la Escala. Y después caminando por la vía Giuseppe Verdi, se pueden visitar las tiendas de material para artistas y La Pinacoteca Academia de Brera, que entre sus piezas más significativas se encuentran las de Canaletto, Corregio y Filippi, entre otros y concluir el recorrido por el parque Indro Montanelli. 


Riva degli Schiavoni Looking East, Canaletto

9.22.2014

El extenuante viaje a Italia I

Alimento para el espíritu.

Llegar a Bolonia no es sólo el encuentro con una ciudad maravillosa, sino la posibilidad de entender la historia de Italia por una de sus ciudades más representativas. 

En octubre del 2013 que estuve en Bolonia, Italia, me enteré de la exposición de pintura holandesa que habría de febrero a junio del 2014. 

Este año llegué a Bolonia un viernes y lo primero que quisé hacer el sábado fue recorrer esta exposición, pero había demasiada gente, entonces la decisión fue dejarla para el domingo a primera hora y visitar entonces la Pinacoteca Nacional.
La Pinacoteca Nazionale di Bologna, es uno de los museos más importantes fuera de Roma, especialmente relevante por su colección de pintura de los Carracci. Este museo muestra sus colecciones en 30 salas, en un mismo edificio que alberga la Academia de Bellas Artes y la Superintendencia responsable del patrimonio cultural de la región.
Las colecciones, se centran en el arte de la región de Emilia-Romaña, de entre el siglo XIII y principios del XIX.

Así, el domingo temprano pude ver cara a cara a Rembrandt Harmenszoon van Rijn, Carel Fabitivs, Gerard ter Burch, Frans Hals, entre otros. La cereza del pastel: “La joven del arete de perla” de Johannes Vermmer.

Sobre todo me gusta poder mirar los autoretratos cuando están museografiados a la altura de mi vista y mirar directamente a los ojos de esos importantes pintores y crear un dialogo como si en realidad estuvieran frente a mí.

Pinacoteca Nacional de Bolonia
Ritratto di giovane donna, Gaetano Gandolfi

 


Il Cardelino, Carel Fabritivs


Retrato de Aletta Hannemans, Frans Hals